“EL REY ESTÁ DESNUDO” – RETÓRICA CLÁSICA EN DAVOS

El 20 de enero de 2026, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el primer ministro canadiense Mark Carney pronunció un discurso cuyo impacto político superó ampliamente el habitual en este tipo de reuniones. Ahí sostuvo que el orden internacional basado en reglas estaba desapareciendo por la acción de las superpotencias que hacían lo que querían y que en consecuencia las potencias medias debían actuar coordinadamente para reconstruir un marco de cooperación internacional más realista y eficaz.  Su descarnada descripción evocó la célebre frase “el rey está desnudo” del cuento de Hans Christian Andersen.

Pero el discurso también fue considerado una verdadera “masterclass” de la oratoria política, por su uso preciso de los tres pilares del argumento discursivo de la retórica clásica descriptos por Aristóteles hace más de dos milenios: ethos (credibilidad, autoridad), pathos (apelación emocional) y logos (razonamiento, argumentación, conocimiento).

Ethos

La credibilidad de Carney surgió de la forma de su presentación, de sus credenciales y del rol que asumió en la conferencia.

En primer lugar, importa señalar cómo Carney pronunció su discurso. No lo leyó de un papel ni, aparentemente, de un teleprompter; es evidente que lo había preparado cuidadosamente y es probable que también se haya valido de un ayudamemoria donde había consignado los puntos y datos principales. Eso le permitió mantener contacto visual con la audiencia, conservar la estructura de la exposición, manejar el ritmo, controlar énfasis y pausas, y -cuando era necesario- mirar sus apuntes para recurrir a una cita o dato. Con un tono calmo, buena dicción, modulación correcta, claridad fonética, sin gritos ni muecas, en todo momento Carney transmitió seguridad y autoridad.

A ello se sumó su trayectoria como gobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, así como su experiencia en organismos internacionales.

Finalmente, al presentar a Canadá como una potencia media, no una super potencia, posicionó éticamente al país como un actor razonable en el concierto de naciones.

Pathos

La dimensión emocional residió en la denuncia de la injusticia del orden internacional y en el llamado a enfrentarla y superarla. Esa injusticia estuvo condensada en una cita de Tucídides (“los poderosos hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”), donde señala crudamente la inequidad del orden internacional real. El juego de palabras y la contraposición entre “pueden” y “deben” realza la violencia moral y convoca a la acción.

El llamado a la acción está en la indicación de que la resignación y el apaciguamiento serán inútiles (“Existe una fuerte tendencia de que los países acompañen. Para llevarse bien. Para evitar problemas. Para que la conformidad traiga seguridad. No sucederá.”) y en la referencia a un cuento de Václav Havel sobre los tenderos que diariamente ponían un cartel con un mensaje en el que ya nadie creía (“Es hora de que las compañías y los países bajen sus carteles”).

Logos

La argumentación, el razonamiento lógico, se encuentra a lo largo de toda la exposición de Carney, donde primero describe una situación (la ruptura del orden internacional basado en reglas), luego la caracteriza como injusta (“los pobres sufren lo que deben sufrir”) y finalmente propone dejar de fingir que el viejo orden sigue existiendo (“es hora de bajar los carteles”) y señala las medidas que está tomando Canadá.

Figuras retóricas

Además de estos tres pilares de la argumentación clásica, Carney también recurrió a varias figuras retóricas para llamar la atención del auditorio y ayudarle a memorizar el mensaje. Estos instrumentos distan mucho de ser meras florituras estéticas, sino que funcionan como instrumentos que, por su impacto sonoro, rítmico y lógico, ayudan a que el receptor perciba, memorice y eventualmente acepte el mensaje y la información con menor esfuerzo.

Estas fueron algunas las figuras usadas por Carney, con la transcripción del texto empleado en cada caso:

  1. Aliteración (repetición perceptible o eficaz de sonidos similares): “Principistas y pragmáticos” — “Aspiramos a ser principistas y pragmáticos.”
  2. Anadiplosis (repetición de la última palabra o de cualquier palabra prominente de una oración al comienzo de la siguiente): “Ya no dependemos solamente de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza.”
  3. Antítesis (yuxtaposición de ideas contrastantes): “Les hablaré hoy (…) del fin de una agradable ficción y el amanecer de una realidad brutal.”
  4. Quiasmo (repetición de una palabra en oraciones consecutivas pero en un orden gramatical inverso, del tipo de la recordada frase de Kennedy “No preguntes qué puede hacer tu patria por ti sino qué puedes hacer por tu patria”): “Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo.”
  5. Metáfora (el traslado del nombre o cualidades de una cosa a otra a raíz de una semejanza, analogía o relación): “Si no estás en la mesa, estás en el menú.” Esta metáfora es particularmente poderosa, no solamente por su toque humorístico (incluso de humor negro) sino, además, porque permite visualizar inmediatamente las dinámicas del poder, introduce una sensación de peligro y urge a la acción (“participa o serás dominado”).
  6. Tricolon (el empleo de una serie de tres palabras, frases u oraciones paralelas, del tipo de “Vine, vi, vencí” de Julio César): Es empleado en varias ocasiones: “Un país que no se puede alimentar, no se puede abastecer de combustible, o no se puede defender, tiene pocas opciones.” Otra: “Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar las cosas por su nombre, de hacernos fuertes, y de actuar juntos.”

Retórica y redacción jurídica

Sin olvidar las diferencias entre un género y otro, este discurso nos deja las siguientes enseñanzas para la redacción jurídica:

  1. Empleo de un tono profesional, un estilo contenido, precisión conceptual, sin adjetivación innecesaria o imputaciones personales (ethos)
  2. Apelación a valores, no a emociones (pathos)
  3. Estructuración argumentativa lógica y progresiva, exposición ordenada de los hechos y argumentos que expliquen el caso y conduzcan a la conclusión deseada (logos)
  4. Uso sobrio de recursos retóricos, por ejemplo procurando plantear el caso como una elección binaria razonable (antítesis) o utilizando metáforas prudentes, no literarias, ornamentales o frases hechas

Impacto

El discurso de Carney tuvo un impacto cualitativo, reputacional y retórico. Fue ampliamente citado como una de las intervenciones más claras del foro, al describir sin eufemismos la erosión del orden internacional. También fue recibido como una pieza retórica excepcional.

Naturalmente no todo se debió a los recursos de la retórica clásica, sino que además se alinearon varios factores: las condiciones del expositor (ese discurso dado por Al Capone o Pol Pot no hubiera tenido el mismo efecto), el foro (pronunciado en una despedida de soltero tampoco hubiera servido) y el momento político (el tránsito de un mundo uni- o bipolar a otro multipolar).  Y reforzó la imagen de Carney, que entró en Davos como un tecnócrata y emergió como un estadista.

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